Cordelia Rose Fitzroy, «Liberty». 24 y.o. she/her. from SCOTLAND. Bisexual. 50M/month. New client. Influencer, political commentator. Nihilist. Anti-authoritarian abolitionist.

✱     Los Fitzroy.         estirpe que desliza entre las sombras de la historia, vestigio de una realeza bastarda que, lejos de desvanecerse en la bruma del tiempo, se ha reinventado con la astucia de los que no heredan tronos, sino que los crean en la penumbra. Su linaje, nacido de la sangre ilegítima de Enrique VIII, no necesita coronas ni cetros para gobernar, pues han perfeccionado el arte del dominio sin necesidad de ser vistos.A través de los siglos, han tejido su red con la destreza de un maestro titiritero. Sus hilos no se exhiben en las plazas ni en los parlamentos, sino en los silencios entre cláusulas, en las pausas de un apretón de manos, en las sombras de los salones donde se toman las decisiones que jamás llegarán a los periódicos. Desde las bóvedas de la banca hasta los corredores del poder político, desde la energía hasta el armamento, su imperio no conoce fronteras ni límites morales. No son conquistadores con espadas, sino arquitectos de un orden inalterable, en el que cada pieza del tablero se mueve según su voluntad.Las guerras no se libran en su nombre, mas sus firmas las financian. Las crisis económicas no llevan su sello, mas sus arcas se engrosan con cada caída. No buscan simplemente riquezas —pues las fortunas pueden nacer y desvanecerse con un chasquido—, sino algo más inquebrantable: el control absoluto. No del presente, sino del futuro. No de los individuos, sino de los sistemas que los rigen. Mantener el status quo.Los Fitzroy no alardean, no ostentan su poder en portadas ni en discursos rimbombantes. Su fuerza radica en el anonimato, en la certeza de que aquellos que realmente sostienen el mundo no necesitan ser conocidos por él. En sus mansiones, donde la luz de las arañas de cristal se refracta sobre copas de oro y secretos susurrados, no se habla de conspiraciones. No las necesitan. Todo está en orden, todo sigue su curso. Porque mientras el mundo cree estar en manos de líderes y mercados, son ellos quienes han escrito las reglas, quienes han decidido los desenlaces antes de que siquiera comiencen las partidas.Y así, imperecederos, siguen dictando ritmos de una danza que solo ellos comprenden, mientras el resto del mundo, inconsciente, simplemente baila.

✱     Cordelia Fitzroy.         Cordelia no siempre fue rebelde, no siempre fue la oveja negra de la familia. Hubo un tiempo en que fue hija perfecta, joya pulida de su linaje, diseñada con precisión para encajar en la maquinaria de poder de los Fitzroy. Criada no como una niña, sino como un emblema, aprendió desde la cuna que su existencia no le pertenecía. Fue una pieza en un tablero que otros habían diseñado siglos antes.Desde los primeros pasos, supo que el mundo se inclinaba ante ella. Educada en los mejores colegios, con tutores que moldeaban psique y modistas que perfeccionaban imagen, todo lo que la rodeaba era impecable. Cordelia era un reflejo de la aristocracia moderna, un ente que no cometía errores, que caminaba con gracia por los pasillos donde se decidían los destinos de otros. Nada debía perturbar la perfección del cuadro en el que estaba destinada a ser protagonista.Hasta que alguien... una voz, un susurro, quebró armonía.No fue el espectáculo decadente de su familia, ni la indiferencia con la que padres sellaban destinos con la firma de un contrato. No fueron las noches de lujo teñidas de cinismo ni la súbita revelación de que su apellido se erigía sobre los huesos de otros. Aquello era el decorado de una tragedia que ya conocía. No, el verdadero cambio llegó cuando alguien tomó su mundo entre hábiles y lo deshizo con palabras. En miles de pedazos, imposible de reparar.Al principio, era un eco, una insinuación envenenada en la melodía perfecta de su existencia. Un pensamiento, un cuestionamiento, una sombra en la luz dorada que siempre la envolvía. A posteriori, voz tornó firme, en una presencia que instaló en su mente como un parásito... o una revelación.«¿Qué es lo que realmente posees, Cordelia?»Porque si todo lo que era había sido esculpido por otros, ¿qué quedaba de ella en la ecuación? Si su mundo entero había sido construido a su alrededor, sin que ella jamás tuviera que izar extremidades para alcanzarlo, ¿qué significaba en realidad?Cordelia nació creyendo que era poderosa, mas aquella voz le mostró que no era más que una pieza en una maquinaria que jamás controló. Que sus decisiones no eran suyas, que su voluntad estaba encadenada, que todo en lo que creía se desmoronaba con la facilidad de un castillo de naipes.El odio hacia sus progenitores, la pena hacia aquellos que servían en la sombra, la asfixiante sensación de estar atrapada en un papel que jamás eligió… todo eso había estado ahí, latente, si bien no fue suficiente. Hubiese sido fácil convencerse de que la repulsión a su linaje fue el motor de su cambio. Hubiese sido sencillo culpar a su despertar de conciencia, a la injusticia del mundo que hasta entonces ignoraba. La verdad era más incómoda.La verdad era que no fue ella quien se liberó.Alguien la tomó, la moldeó, deshizo todo lo que era y la reconstruyó en algo nuevo. Alguien le arrebató venda de ocelos con la brutalidad de quien no ofrece tregua, con la paciencia de quien cincela piedra hasta que solo queda la obra perfecta. No fue el odio lo que la cambió, ni la culpa, ni la pena. Fue la voz que se instaló en sí, que retorció visión del mundo hasta que todo lo que antes parecía inmutable tornó ridículo, absurdo. Cruel.Cordelia Fitzroy murió en el momento en que aceptó tal estupefaciente. En el momento que tomó hasta la última gota de un rencor que no le pertenecía.Y lo que quedó fue Liberty.

✱     Liberty.         Liberty no nació como una idea. Fue impuesta sobre una mente que aún titubeaba entre ignorancia y revelación. No despertó un día con la certeza del caos; alguien abrió párpados a golpes de verdad. Alguien le arrebató la inocencia con palabras filosas, con preguntas que no tenían respuesta, con una visión tan cruel y certera que no le dejó opción más que aceptarla.No fue la opulencia de su familia lo que la enfermó, ni la hipocresía de sus padres ni el desdén con el que la aristocracia jugaba con el mundo. No fue el brillo dorado de la mentira lo que la convirtió en lo que es. Fue él. Su amor, quizá. Su atención, su adoración, su admiración como si de ente celestial tratárase.Un amor retorcido, pues no basaba en promesas de justicia ni en sueños de libertad, sino en la innegable, brutal e hiriente realidad.Cada vocablo fue ponzoña que deslizó por psique hasta impregnarla por completo. Y cuando llegó el momento en que pudo haber huido, en que pudo haber ocluido orbes y fingido no haber entendido, ya era demasiado tarde. Semilla estaba plantada.Actualmente, Liberty no cree en la humanidad, mas tampoco cree en sí misma. Sabe que sus pensamientos no nacieron de la nada, que su desprecio por el mundo no brotó espontáneamente. Alguien desarmó mente y la reconstruyó pieza por pieza hasta convertirla en lo que es: en un espectro que camina entre la élite con una sonrisa de acero, en una incendiaria atrapada en una jaula de oro.Su existencia es una ironía viviente, una paradoja que respira. Quiere el colapso del sistema, empero, camina dentro de él con la facilidad de quien pertenece. Maldice el poder, pero linaje lo impregna en sangre. Sueña con el incendio, mas hábiles aún sostienen el combustible con el que se alimenta la maquinaria.Quizá por eso odia tanto.Quizá por eso no quiere cambiar nada.Solo verlo caer. Solo que todo arda y sea reducido a cenizas.

you and me, we‘ll all go down in history, with a sad Statue of LIBERTY and a generation that didn‘t agree.

EXTRA DATA.

✱     i.         hija de dos británicos, mas progenitora biológica falleció de enfermedad cuando ella apenas tenía dos años. Por ello, la mujer a quien llegó a llamar “mamá”, aquella que la crió y a quien alguna vez apreció, fue la segunda esposa de Jonathan Fitzroy, de nacionalidad coreana. He ahí la razón por la que Liberty domina el idioma, no obstante, acento la delata con facilidad y, en ocasiones, comprensión no es del todo precisa.

✱     ii.         lejos de sus “ideales políticos”, Liberty es sociable, charlatana y audaz. Habla con rapidez y entusiasmo, saltando de un tema a otro sin preocuparse en demasía por si interlocutor en cuestión sigue el ritmo. A menudo, percata tarde de haber hablado de más o de aburrir a sus acompañantes, mas ello rara vez la detiene.
Posee un humor afilado —y oscuro—, sarcasmo natural, y magnética presencia. Sabe cómo envolver a la gente en vocablos, inclusive si, a veces, necesidad de llenar silencios parece más un escape que un simple rasgo de personalidad.

✱     iii.         convive con una familia felina de nada menos que diez integrantes, cada uno bautizado con nombres que evocan tragedias históricas con un retorcido humor negro.
Entre ellos está Kennedy, gato con una mácula nívea en la frente que, para Liberty, evoca la imagen de un disparo certero. Meow Zedong, el más glotón de la manada, roba comida a sus hermanos en una ironía sobre la hambruna sufrida en China bajo Mao Zedong. Stalin, en cambio, es el más distante y reservado, siempre en una esquina, observando con recelo a los demás. Si uno de ellos aparece con misteriosas heridas, o quizá simplemente desaparece unas horas... Stalin, por supuesto, “no sabe nada”.

✱     iv.         Posee un extenso y meticuloso registro en su teléfono móvil donde figuran todos los integrantes del hotel hasta la fecha. No se limita a simples nombres; cada entrada está adornada con detalles específicos: características personales, comentarios y opiniones sobre ellos, recomendaciones acerca del trato más adecuado, y hasta una lista de canciones que, según ajeno criterio, les serían dedicadas.
Cortesía de su querido amigo de la infancia, Ollynder Walker.✱     v.         Es absoluta y desesperadamente adicta a su móvil. No hay instante en que no lo tenga en mano o, en su defecto, al alcance inmediato. Como influencer, tal dispositivo no es solo una herramienta, sino una extensión de sí misma, su conexión con el mundo, su plataforma, su refugio. La sola idea de perderlo le provoca ansiedad, pues ahí reside todo: contactos, registros, influencia… su vida.

✱     vi.         Tiene una memoria asombrosa para los detalles más triviales e insignificantes. Es capaz de recordar con precisión milimétrica el color de cada hebra de una pluma que haya caído al suelo, mas, por otro lado, es probable que olvide un cumpleaños o un secreto que le hayan confiado.
✱     vii.         Si hay algo que realmente ama coleccionar, son las plantas. Su apartamento en Edimburgo, al igual que el de Seúl, está lleno de una gran variedad de especies. Liberty asegura que cada una tiene su propia personalidad, y por eso “conversa” con estas mientras las riega, abona y cuida sus hojas dañadas.✱     viii.         Detesta las sustancias excitantes de cualquier tipo. Desde cafeína hasta teína, pasando por cítricos, alcohol, carbonatos y cualquier exceso de edulcorantes. Asegura que su cuerpo simplemente no los tolera, y prefiere mantenerse alejada de todo lo que pueda alterar energía de manera artificial.✱     ix.         Hay dos temas absolutamente prohibidos a la hora de conversar con Liberty: política, y el solo nombramiento de Estados Unidos. Irónicamente, a pesar de su aversión hacia las estructuras de poder, prefiere evitar cualquier discusión sobre diferencias políticas. En cuanto a EEUU... gritaría “¡es el enemigo!” y narraría un sinfín de motivos, bien sean verídicos o meras especulaciones conspiranoicas.

✱     x.         concede plena importancia a su aspecto físico. Jamás la verán desaliñada, pues su imagen es tanto una armadura como una declaración de principios. Disfruta sobremanera de rituales de cuidado personal en pos de realizar natural belleza: nuevos tatuajes con los que ornamentar dermis, uñas acrílicas siempre impecables, limpiezas faciales que mantiene como un deber sagrado, y largo etcétera. Además, cabellera, naturalmente castaña, usualmente cubre: adora jugar con su apariencia mediante pelucas de colores y estilos variados, eligiéndolas según estado de ánimo o la impresión que desee causar.